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La justicia de Dios exige reparación

"Todo pecado lleva su penitencia, esa mensajera de Dios que a todos nos alcanza con sus mensajes". Es lo que significa la reparación interna y externa de nuestros pecados. Podemos reparar nuestros pecados con mérito, es decir, voluntariamente; añadiendo al dolor interno de nuestra atrición o contrición una ofrenda (limosna, oración...) o bien una privación (ayuno..etc..). O podemos reparar forzosamente, bien con mérito, cuando aceptamos los sufrimientos o purificaciones pasivas que Dios nos manda (como enfermedad, muerte de un pariente, ruina económica, desengaños..), bien sin mérito en el Purgatorio o con odio en el Infierno. De la cruz no nos vamos a librar; de nosotros depende: o el llevarla con amor, o con paciencia resignada o con blasfemia y amargura desefrenada; de nosotros depende, en efecto, el cómo la llevemos, así como la gloria final o la muerte eterna del alma, es decir, el Cielo prometido o el Infierno tan temido, la paz y el descanso del alma o el odio desordenado contra nuestro propio ser por haber perdido a Dios por toda la eternidad.

¿Qué es lo que dice la Virgen o el Señor de la reparación?. Un breve recorrido por el mundo de las apariciones, sólo un breve esbozo, podrá servirnos de meditación en este número de junio sobre la importancia de la oración, la penitencia y el espíritu de reparación. Dios nos pide a los que creemos más oración, más fe viva, más espíritu de sacrificio y de mortificación para que él pueda salvar a muchos más. "El que nos creó sin nosotros, no nos salvará sin nosotros", que decía San Agustín. Escuchémos algunos pocos mensajes:

La Virgen le dijo a la Madre María Aiellio, Calabria, Italia, 1954:

" La justicia de Dios exige reparación por las muchas ofensas y crímenes que cubren la tierra y que no se pueden comprometer más. Los hombres están obstinados en sus delitos y no se vuelven a Dios. Se oponen a la Iglesia, y los sacerdotes son despreciados a causa de los perversos que dan escándalo"

"Ayúdame, sufriendo a reparar por las muchas ofensas, y de esta manera salvar en parte a la humanidad, precipitada en el fango de la corrupción y muerte..."

"Anuncia a la humanidad que debe volver a Dios, haciendo penitencia y haciéndolo sí tienen esperanza de ser perdonados y salvados de la justa venganza de un Dios despreciado"

El Señor le dijo a María Gaf-Suter, Alemania, 1960:

"Como lloré sobre Jerusalén, hoy lloro sobre el mundo. Como Yo tuve algunas consolaciones en el camino del Calvario, hoy también tengo almas que me proporcionan algún alivio. Pero yo quiero la salvación de todos. Orad y haced penitencia".

En Friburgo, Suiza, 1964, dijo la Virgen:

"Necesito almas reparadoras. Pocas lo aceptan, pocas comprenden lo que es sufrir por mi amor. ¡Mi Hijo ya no puede más!

"El más pequeño acto de bondad, de amor, basta para reparar. Yo lo acepto todo"

En Akita (Japón), aparición aprobada por la Iglesia, la Virgen le dijo a Inés Sasagawa, 1973:

"Mi hijo y yo deseamos almas que hagan reparaciones por medio de sus sufrimientos y de su pobreza, para reparar los pecados y las ingratitudes, a fin de apaciguar la cólera del padre Celestial"

A 4 personas, Huatusco, México, 1988:

"Jamás desfallezcáis. Ciertamente os digo que vendrán pruebas fuertes, pero os digo que no toméis esto como castigo, sino más bien como bendición, porque con ello vosotros también estaréis haciendo la voluntad del Padre. No desesperéis en estas circunstancias, más bien aprovechadlas y ofrecedlas al Padre como sacrificio para desagraviar a Mi Querido Hijo, que tanto es ofendido y humillado... ¡No perdáis la esperanza, pequeños míos! ¡no más tristeza! Porque vosotros veréis su llegada llena de Gloria y Poder"

"Seguid orando para que muchos hermanos vuestros se adhieran a esta causa y también ellos sean salvos"

A San Pío de Pietrelcina, San Giovanni, 1950, le dijo el propio Señor:

"Oren, hagan reparación. Sean fervientes y practiquen mortificaciones. ¡Grandes sucesos están en juego! ¡Oren!"

"Recen y hagan reparación a Mí. Exhorten a otros para que hagan lo mismo porque el tiempo está cerca (está a la mano), en el cual yo visitaré a los infieles porque ellos no han hecho caso de Mi Gracia. Perseveren en la oración, de manera que su adversario no tenga más dominio sobre ustedes. Digan a mi gente que estén preparados en todo momento, porque mi juicio vendrá repentinamente sobre ellos y cuando menos se espere, y nadie escapará de Mis manos. Yo los encontraré a todos"

"Permanezcan en oración y vigilando hasta que el ángel de la destrucción haya pasado frente a sus puertas. Oren, pidan para que esos días sean acortados".

Y otra vez el Señor, en esta ocasión al Padre Octavio Michelini, Italia, 1970, dijo:

".... la Iglesia no perecerá. Y no perecerá precisamente por la potencia de la oración de los pocos buenos y por las humildes oraciones de aquellos que no se han dejado engañar por las insidias venenosas del Infierno. Todos estos están marcados y se salvarán, como Noé con los hijos de sus hijos se salvó en el arca, de la que tanto se rió la necedad y la ceguera de aquellos que no creyeron. Mi Padre jamás apartará de Sí aquellos que le elevaron su fervosorsa oración con fe viva y con un corazón humilde y sincero".

A Verónica, Bayside, New York, 1968:

"He recorrido el mundo entero, suplicando reparación, pero mis llamadas han caído en muchos oídos sordos"

"He profetizado un gran castigo que vendrá sobre la humanidad en fecha próxima, por no haber dado crédito a las llamadas hacia la oración y la penitencia, que reiteradamente, por medio de diversos videntes, se han hecho a la humanidad, como provenientes de Dios"

"Es preciso que todas las plegarias se continúen sin interrupción. Que una constante velada de plegarias atraviese el mundo entero. Los medios humanos ya son incapaces de salvaros, pues el hombre se encuentra de pie en el banco de los acusados, esperando la sentencia del tribunal de Dios"

"Ved mi Corazón desgarrado por las ofensas que se le hacen. Mi mano se cansa ya en retener las tinieblas. He recorrido el mundo entero, suplicando reparación, pero mis llamadas han caído en muchos oídos sordos. Son muchos los que se han dejado cegar por los placeres y la búsqueda de las riquezas de la tierra"

En las apariciones de la Virgen en Salta (Argentina), 1996, la Virgen dijo:

"¡Ayunad! Por lo menos una vez al mes, para comenzar. Ayunar significa privarse de algo por amor a Jesús. Ustedes no conocen el poder del ayuno y la oración!"

"¡Oren por la paz! Por la paz y el amor que debe reinar en cada hogar y en cada corazón. Especialmente la paz de los corazones"

"¡Convertíos enteramente al Señor!, busquen en todo cumplir su voluntad, que nada os detenga, luchen para conseguir esto en medio de las contrariedades"

"Pónganse en oración, para que sepan discernir cual es la Voluntad de Dios en vuestras vidas y la realicen".

"Encuentren la paz en vuestros corazones por medio de la oración"

Fundación M Mensajera

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